Atrapado en Territorio Enemigo (capítulo 1)

Trevor se encontraba organizando unos archivos del teniente en su despacho. Había llegado tarde por culpa de sus compañeros (le hacían trastadas puesto que era el más joven del grupo, y le tenían como un hermano pequeño. No eran malos, es más, le tenían gran aprecio). Una vez había alineado un montón de folios, entró en el despacho una chica. Ella tenía el cabello largo, liso y rubio, una hermosa cara, una figura espléndida… tal era la belleza de aquella chica que Trevor se quedó mirándola, embobado.

- Buenos días… ¿el teniente Kowalsyk? – preguntó la chica
- ¿Eh…? No, no, soy el sargento O’Donnell, su asitente personal – respondió Trevor, con la suficiente agilidad como para no parecer tonto – ¿Qué es lo que quiere de él?
- Ah, si… bien… soy la sargento Claudia Mezzano, y vengo para incorporarme a esta unidad. Vengo del campamento base como petición del teniente Kowalsyk – la chica le acercó una carpeta con informes respecto a ella. Trevor lo observaba detenidamente, con interés y asombro. Se trataba de una mujer tremendamente preparada en el arte de la guerra. Unos segundos después la miró fijamente. Ella estaba visiblemente nerviosa.
- Bueno… habrá que esperar a que el teniente revise el informe – Trevor apuntó una nota y lo dejó junto a la carpeta con el informe de Claudia. Acto seguido la miró con amabilidad – ¿Qué le parece si mientras tanto nos tomamos algo y se relaja? Y así de paso le muestro las instalaciones y le presento a mis “hermanitos” – se refería a sus compañeros de la unidad. Claudia aceptó de buen grado la amable proposición.

El teniente se encontraba reunido con el alto mando. Estaban tratando los detalles de la misión.

- … la misión que queremos que realice su unidad es la de acceder a un complejo industrial, destruirlo todo y regresar…
- Pero sería más práctico un bombardeo, coronel… – interrumpió el teniente Kowalsyk
- No queremos recurrir a las fuerzas aéreas. Además, según los informes de Inteligencia, el complejo está debilmente vigilado.
- ¡¡¡Señor, los servicios de Inteligencia no encontrarían un solo árbol en un bosque…!!!
- Teniente, no discuta nuestra decisión. Acate las órdenes.
- Entendido, señor… – el teniente Kowalsyk se retiró, resignado. Algo le olía mal en la operación que les había asignado el alto mando (continuará…)

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