Atrapado en Territorio Enemigo (capítulo 38)

Trevor ascendía rápidamente, trepando por la estructura metálica, sin perder de vista en ningún momento a la bestia. El engendro estaba entretenido destrozando lo que pillaba con sus miembros mecánicos. Desprendió una viga y lo arrojó el vacío. Trevor vió cómo le iba a caer encima y saltó a otro extremo, agarrándose al borde. La viga le pasó muy cerca.

- ¡Mierda! ¡Casi me lo como! – bramaba mientras se reincorporaba y continuó trepando con agilidad.

Claudia observaba la escena con impotencia, temiendo por la integridad de su ser amado. No podía hacer nada desde el aire. Daniel ordenaba a los otros helicópteros que se retiraran, aterrizasen en el pueblo y esperaran nuevas instrucciones. Acto seguido, pedía por radio la presencia de bomberos de manera urgente, pero éstos tardarían al menos una hora en llegar.

Trevor finalmente logró llegar a la altura donde estaba el engendro. Éste se percató de su presencia y se abalanzó sobre él, pero Trevor reaccionó muy rápido esquivando el ataque, retrocediendo. Acto seguido desenfundó la katana y pasó a atacar a la bestia a la cabeza. ¡¡¡ZAS!!! Blandió con fuerza la katana, que se clavó en seco en la cabeza, sin lograr siquiera partirle la cabeza como esperaba haber conseguido, habiéndole hecho un corte hasta la altura de los ojos. La cabeza de la bestia era realmente dura y densa, y para colmo parecía que no le afectaban las heridas allí. Trevor apartó la katana de la cabeza de la bestia, y ésta se disponía a atacarle, pero la estructura empezó a temblar notablemente. El lugar era altamente inestable, y en cualquier momento podría derrumbarse. Trevor aprovechó la circunstancia para atacar nuevamente, haciéndole una estocada con la katana, atravesando su cabeza. Esta vez parecía haberle hecho mucho daño a la bestia, que gritaba como un poseso y se retorcía del dolor. Trevor soltó la katana dejando que la bestia retrocediera, tomó carrerilla y ejecutó una voltereta hacia delante, propinando una poderosa patada sobre el mango de la katana, destrozándole la cabeza. La bestia empezó a retroceder como si su cabeza no respondiera ante nada, terminando por caer al vacío, inerte. La katana giraba en el aire hasta que Trevor la recogió al vuelo. Cuando se disponía a enfundar su katana, una fuerte explosión sacudió toda la estructura, que empezó a oscilar peligrosamente, de tal manera que a Trevor se le cayó la katana. Las paredes de la refinería estaban siendo devoradas por las llamas, y la base de la estructura se encontraba prácticamente destrozada. Lo peor era que la estructura empezaba a inclinarse hacia la refinería… (continuará…)

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